La voz dormida (o leída mucho mejor)




Son muchas las empresas, negocios, firmas y demás tipos de generadoras de servicios, que las podemos clasificar sin mucha dificultad. Ya sea por lo que hacen o producen, siempre habrá mucho de lo mismo. Si queremos estudiar un idioma, inglés por ejemplo, entramos al Google o cualquier otro motor de búsqueda y escribimos “cursos de inglés”. Como resultado tendremos muchas opciones, pero, ¿Cuál elegir, si todas enseñarán lo mismo?, inglés. Actualmente los estándares del mercado han sido adoptados por todos de igual manera, una prenda de vestir o un par de calzados, tendrán que ser de buena calidad, pero surge de nuevo la pregunta, ¿Cuál elegir?, entre artículos similares.

Debemos partir de un principio básico, ser únicos. Nadie nace exactamente igual, incluso los gemelos se diferencian en su personalidad individual. El logotipo de su empresa lo diferencia, en realidad, de las demás empresas, pero no es suficiente. Solamente representa cierta imagen, que fácilmente puede pasar al olvido. Diferenciarse de otros involucra una labor mucho más profunda y extensa que tendrá que crear de a pocos. Lo define su historia (la de su empresa o negocio), lo que representa, no solo para usted y su grupo de colaboradores, sino para los demás, para sus clientes que son la base de su futuro económico.


Parece que una seña de identidad del andaluz es su habla, que también parece que hay que exagerar notablemente para no perder ese sello. Una nueva muestra de ello ha sido la última película de Benito Zambrano, La voz dormida. Donde se vuelve a mostrarnos con ese acento digno casi exclusivamente del perro de Bandolero. En fin puede que como marketing y seña de identidad nos haga únicos, a mí más bien me hace sentir un poco ridículo, así que sintiéndolo mucho por Don Benito recomiendo ahorrarse el dinero del cine (que con las palomitas y demás sale por un pico) y gastárselo en el libro, que además, seguro que es mucho mejor. Sinceramente, La voz dormida, leída, mucho mejor.





P.D.: Me encanta mi habla y me siento orgulloso de ella, pero cuando se fuerza, se exagera y se roza el ridículo no tiene que ver conmigo ni con el andaluz.

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